
En este mensaje, somos guiados a reflexionar sobre la obra del Espíritu Santo en el creyente y cómo Él produce en nosotros un fruto que transforma nuestra vida: fe, mansedumbre y templanza. A través de la enseñanza, aprendemos que la fe que confía permanece firme aun cuando no ve los resultados, que la mansedumbre es fuerza bajo control y la templanza es vivir bajo el dominio del Espíritu Santo. Este mensaje te recordará que el carácter de Cristo se forma en medio de cada proceso. 📖 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” — Gálatas 5:22-23 ✨ Escucha, reflexiona y permite que el Espíritu Santo continúe obrando en tu corazón.

En esta poderosa prédica titulada "La lucha invisible detrás de las personas visibles." Se muestra como en el mundo espiritual se libran batallas que influyen en nuestras decisiones, emociones, familias, iglesias y en la sociedad. Según Efesios 6:12, nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas y huestes espirituales de maldad. Ejemplos bíblicos: Saúl: luchó contra personas y no contra lo espiritual. Se llenó de celos, ira y desesperación, buscó una adivina en lugar de a Dios y terminó perdiendo el trono (1 Samuel 28). Daniel: entendió que la verdadera guerra era espiritual. No peleó con espadas ni ejércitos, sino con oración, ayuno y santidad. Aunque la respuesta tardaba, perseveró porque sabía que había guerra en lo invisible y que las huestes celestiales estaban de su lado. Aplicación práctica: Ora sin cesar, aunque la respuesta tarde. Ayuna y humíllate delante de Dios. Vive en santidad. No pelees con personas: ora y vence en lo espiritual. El verdadero enemigo es el diablo, no tu hermano en la fe.


En esta poderosa predica, el predicador Jhonny Mendoza nos guía a través de un mensaje profundamente bíblico sobre la rendición, la obediencia y el carácter cristiano. A partir del pasaje de Lucas 22:42 (NTV), se destaca cómo Jesús, en su momento de mayor angustia, se sometió plenamente a la voluntad del Padre. Esta enseñanza nos desafía a hacer lo mismo en nuestras vidas, incluso cuando no comprendemos el propósito inmediato. “Padre, si quieres, te pido que me quites esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía.” – Lucas 22:42 (NTV) Puntos clave: 1. Donde hay disciplina, hay propósito Hebreos 12:11 (NTV) La disciplina, aunque dolorosa en el momento, produce una vida recta y madura en aquellos que se dejan formar. 2. Cuando tu voluntad estorba la voluntad de Dios Gálatas 5:17 (NTV) La lucha interna entre el deseo humano y el Espíritu requiere rendición para que se cumpla el propósito divino. 3. Pecar por omisión también es desobediencia Santiago 4:17 (NTV) No basta con evitar el mal, sino que también estamos llamados a hacer activamente el bien que sabemos debemos hacer. 4. La obediencia como evidencia de un amor genuino Juan 14:15 (TLA) El amor verdadero a Dios se demuestra a través de la obediencia constante a su Palabra. Promesas para quien confía y obedece: • Proverbios 3:5-6 (NTV): “Confía en el Señor con todo tu corazón… él te mostrará cuál camino tomar.” • Isaías 1:19 (NTV): “Si me obedecen, disfrutarán de lo mejor de la tierra.” Conclusión:La verdadera madurez espiritual no se mide por cuánto entendemos, sino por cuánto obedecemos. Jesús, en su momento más difícil, no buscó su propio deseo, sino que se sometió por completo a la voluntad del Padre. Ese es el modelo que como creyentes estamos llamados a seguir. Obedecer cuando todo tiene sentido es fácil, pero confiar y obedecer cuando no entendemos es lo que realmente define nuestra fe. La disciplina, aunque incómoda, forma nuestro carácter y nos alinea con el propósito eterno de Dios. La obediencia, incluso en lo pequeño, es evidencia de un amor genuino y rendido. Si hoy estás en medio de la prueba, el silencio o la corrección de Dios, no te resistas. No huyas. Él no busca castigarte, sino formarte. Aun cuando no comprendas el proceso, recuerda: Dios no llega tarde, ni temprano… llega justo a tiempo. Confía y obedece. Porque quien se somete a la voluntad de Dios, caminará en su propósito y verá su gloria.


En esta poderosa prédica, recordamos que Dios es misericordioso, que lo sabe todo y lo conoce todo. Por esa razón, debemos ser muy sinceros con Él. Profundizamos a través del versículo Hebreos 2:17-18, donde reflexionamos que Él entiende cada uno de nuestros dolores y cada una de nuestras pruebas. En Juan 8:1–11, se puede observar cómo Jesús reacciona al ver a la mujer sorprendida en adulterio y al notar que la querían apedrear. Él dice: “El que de ustedes esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella.” Al escuchar esto, todos los que la acusaban se fueron, comenzando por los más ancianos, hasta que quedó solo Jesús con la mujer. Luego, Jesús le dice: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?” “Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” Finalmente, se concluye que Él no solo murió por nosotros, también vivió por nosotros, y su amor es tan grande que ahora podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia (Hebreos 4:16), porque Él nos entiende y Él lo sabe todo.
