10/11/25

CUANDO NO ENTIENDAS, CONFÍA Y OBEDECE- (JHONNY MENDOZA.)

En esta poderosa predica, el predicador Jhonny Mendoza nos guía a través de un mensaje profundamente bíblico sobre la rendición, la obediencia y el carácter cristiano. A partir del pasaje de Lucas 22:42 (NTV), se destaca cómo Jesús, en su momento de mayor angustia, se sometió plenamente a la voluntad del Padre. Esta enseñanza nos desafía a hacer lo mismo en nuestras vidas, incluso cuando no comprendemos el propósito inmediato. “Padre, si quieres, te pido que me quites esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía.” – Lucas 22:42 (NTV) Puntos clave: 1. Donde hay disciplina, hay propósito Hebreos 12:11 (NTV) La disciplina, aunque dolorosa en el momento, produce una vida recta y madura en aquellos que se dejan formar. 2. Cuando tu voluntad estorba la voluntad de Dios Gálatas 5:17 (NTV) La lucha interna entre el deseo humano y el Espíritu requiere rendición para que se cumpla el propósito divino. 3. Pecar por omisión también es desobediencia Santiago 4:17 (NTV) No basta con evitar el mal, sino que también estamos llamados a hacer activamente el bien que sabemos debemos hacer. 4. La obediencia como evidencia de un amor genuino Juan 14:15 (TLA) El amor verdadero a Dios se demuestra a través de la obediencia constante a su Palabra. Promesas para quien confía y obedece: • Proverbios 3:5-6 (NTV): “Confía en el Señor con todo tu corazón… él te mostrará cuál camino tomar.” • Isaías 1:19 (NTV): “Si me obedecen, disfrutarán de lo mejor de la tierra.” Conclusión:La verdadera madurez espiritual no se mide por cuánto entendemos, sino por cuánto obedecemos. Jesús, en su momento más difícil, no buscó su propio deseo, sino que se sometió por completo a la voluntad del Padre. Ese es el modelo que como creyentes estamos llamados a seguir. Obedecer cuando todo tiene sentido es fácil, pero confiar y obedecer cuando no entendemos es lo que realmente define nuestra fe. La disciplina, aunque incómoda, forma nuestro carácter y nos alinea con el propósito eterno de Dios. La obediencia, incluso en lo pequeño, es evidencia de un amor genuino y rendido. Si hoy estás en medio de la prueba, el silencio o la corrección de Dios, no te resistas. No huyas. Él no busca castigarte, sino formarte. Aun cuando no comprendas el proceso, recuerda: Dios no llega tarde, ni temprano… llega justo a tiempo. Confía y obedece. Porque quien se somete a la voluntad de Dios, caminará en su propósito y verá su gloria.

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