10/11/25

LA ANSIEDAD ENEMIGA DEL CRISTIANO- (CARLOS CORTÉS)

En esta poderosa predica reflexionamos sobre un tema que muchos cristianos viven en silencio: la ansiedad. Aunque algunos piensan que un verdadero creyente no debería sufrirla, la realidad bíblica y espiritual nos muestra otra cosa. La ansiedad no es señal de falta de fe, ni pecado, ni ausencia de Dios. Es una batalla interna que muchos siervos de Dios han enfrentado. Incluso Jesús, en Getsemaní, experimentó una profunda angustia, al punto de sudar gotas de sangre. Y Elías, el gran profeta que hizo caer fuego del cielo, terminó rogando a Dios que le quitara la vida, abrumado por el miedo y el agotamiento. Dios no nos llama a esconder la ansiedad tras frases religiosas, sino a entregarla con sinceridad, como lo hizo Cristo: orando, rindiéndose, confiando. Él no escondió su dolor, lo llevó al Padre. Y ahí comenzó la victoria. La Biblia nos da claves profundas: 1 Pedro 5:7: "Echad toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros". Filipenses 4:6-7: La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento cuidará nuestro corazón y mente. Mateo 6:34: “No os preocupéis por el mañana…” Dios no bendice el control, bendice la confianza. Así como al pueblo de Israel le dio maná cada día para enseñarles dependencia diaria, hoy nos invita a vivir paso a paso, confiando en su fidelidad. También vimos cómo Pablo y Silas, en prisión, en medio del dolor, adoraron a Dios en la oscuridad. No porque todo estaba bien, sino porque sabían que Dios seguía en control. Adorar en medio de la ansiedad rompe cadenas, aunque la situación no cambie, cambia nuestro interior. Y cuando la ansiedad nos rompe por dentro, como a Elías, Dios no nos condena. Nos envía descanso, alimento y una palabra que renueve nuestra mente. Porque a veces no es falta de fe, sino un corazón cansado, una mente sobrecargada. Este mensaje no es solo para consolar, es para liberar. No tienes que fingir que todo está bien. Puedes ir a Dios con lo que de verdad sientes. Él quiere renovarte, sanar tu mente, fortalecer tu alma y darte paz verdadera. No estás solo, ni estás perdido. Dios tiene propósito, dirección y plenitud para ti. “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33) 🔔 Si este mensaje ha tocado tu corazón, no olvides compartirlo, suscribirte y dejar tu comentario. Juntos aprendemos a vivir en la paz de Dios.

Anterior

CUANDO NO ENTIENDAS, CONFÍA Y OBEDECE- (JHONNY MENDOZA.)

Siguiente

Que hacer cuando no se que hacer (Sandro Fonseca)