1/03/26

LA VERDADERA Y FALSA ADORACIÓN - JOHNNY MENDOZA

En la prédica titulada “La Verdadera y Falsa Adoración (La religión que Dios rechaza)”, basada en Libro de Isaías 58:1-12, aprendimos que no todo lo que aparenta ser adoración es agradable delante de Dios. A través del pasaje sobre el verdadero ayuno, el Señor confronta a Su pueblo porque practicaban actos religiosos externos, pero su corazón permanecía lejos de Él. El pueblo ayunaba, se humillaba y buscaba a Dios en apariencia; sin embargo, seguían oprimiendo, contendiendo y actuando con injusticia. Dios deja claro que el ayuno que Él escogió no es simplemente abstenerse de comida ni mostrar aflicción externa, sino romper yugos de impiedad, liberar a los oprimidos, compartir el pan con el hambriento y cubrir al desnudo. Es decir, un ayuno que transforma el carácter y produce justicia. Dios nos habló por medio del predicador Jhonny Mendoza recordándonos que el ayuno no es un medio para obtener beneficios personales, sino una herramienta para acercarnos más a Él. Cuando el ayuno no toca nuestro carácter, no es consagración: es simplemente pasar hambre. El sufrimiento físico no produce santidad; la santidad nace de la rendición genuina, del temor de Dios y de un corazón obediente. El “yugo” representa esclavitud y opresión. Si vivimos señalando, murmurando o criticando, bloqueamos la bendición, aunque cantemos fuerte o aparentemos espiritualidad. Dios nos llama a tener coherencia: a que nuestra adoración esté acompañada de justicia, misericordia y amor práctico. La promesa es poderosa: cuando practicamos la justicia y actuamos con compasión, entonces nuestra luz nace como el alba, Dios responde cuando clamamos y nos convierte en “huerto de riego” y “manantial de aguas que nunca faltan”. Además, seremos llamados “reparadores de portillos” y “restauradores de calzadas”, es decir, personas que reconstruyen lo que estaba destruido. Este mensaje se complementa con Salmo 41: 1-3, donde se declara bienaventurado al que piensa en el pobre, porque Jehová lo libra, lo guarda y lo sustenta aun en el día malo. La verdadera adoración siempre se manifiesta en cómo tratamos a los demás. En conclusión, Dios rechaza una religión vacía y externa, pero honra una adoración que nace de un corazón rendido, que practica la justicia y refleja Su carácter. El verdadero ayuno no solo cambia nuestras rutinas; cambia nuestra vida, y transforma nuestro carácter en Cristo. Si quieres ver más predicas como esta, suscríbete a nuestro canal , dale "Me gusta" y comparte para que podamos juntos llevar el evangelio a más lugares.

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