10/11/25

AUNQUE LAS COSAS NO SALGAN BIEN, DIOS SIEMPRE ESTÁ CON NOSOTROS- (SANDRO FONSECA)

En esta poderosa predica encontraras la explicación de: "Dios nos lleva al desierto para formarnos" Deuteronomio 8:2 "Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos." El propósito del desierto El desierto en la Biblia no es un castigo, sino una escuela. Dios lleva a Sus hijos al desierto para: • Probar el corazón • Formar el carácter • Desarrollar dependencia total de Él • Establecer una comunión verdadera con el Padre En el desierto aprendemos a ser hombres y mujeres conforme al corazón de Dios. Moisés: del orgullo a la dependencia Moisés tuvo que pasar 40 años en el desierto. No fue un error ni una pérdida de tiempo. Fue allí donde Moisés aprendió a decir: "Señor, no puedo." Y es justo ahí, cuando reconocemos que no podemos solos, que Dios comienza Su verdadera obra en nosotros. Moisés desarrolló la voz de Dios, tuvo una relación cara a cara con Él (Éxodo 33:11). Ya no era a su manera, sino a la manera de Dios. José: el poder del silencio en medio del proceso José fue probado en su carácter, en su fe, y en su integridad. No se quejó, guardó silencio y confió en Dios, incluso cuando no entendía el propósito. De él aprendemos: • Silencio en la prueba • Esperanza en la promesa • Fidelidad en la administración ¿Qué quiere enseñarme Dios en esta prueba? Toda prueba tiene un propósito. Dios no desperdicia el dolor. Él quiere enseñarte: • Fe • Humildad • Integridad • Confianza • Buena administración 2 Corintios 4:17 "Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria." Advertencia final: No te olvides de tu Dios Deuteronomio 8:6-11 “Guarda los mandamientos de Jehová tu Dios... no sea que comas y te sacies... y te olvides de Jehová tu Dios…” Cuando salgas del desierto y llegues a la tierra prometida, no olvides al Señor. Voltea la mirada a la cruz, allí donde comenzó tu historia con Él. Que esta palabra te anime a seguir firme, incluso en medio del desierto. Dios está formando en ti algo eterno.

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